martes, 12 de mayo de 2020

Índice de masa corporal (IMC)



¿Qué es?
El índice de masa corporal (IMC) es un método utilizado para estimar la cantidad de grasa corporal que tiene una persona, y determinar por tanto si el peso está dentro del rango normal, o por el contrario, se tiene sobrepeso o delgadez. Para ello, se pone en relación la estatura y el peso actual del individuo. Esta fórmula matemática fue ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se conoce como índice de Quetelet o Body Mass Index (BMI).

Actualmente, esta fórmula está cayendo en desuso porque se está viendo que el IMC no hace diferencia entre la grasa corporal y la muscular, lo que hace que no sea muy exacto. “Un deportista o un culturista van a tener siempre un sobrepeso si tenemos en cuenta su peso respecto a la altura, pero no tienen los problemas de salud que tiene una persona obesa. Esta última tiene problemas debido a la cantidad de grasa que tienen, no por el peso”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). La cantidad de grasa marca mejor nuestro estado de salud.

¿Cómo se calcula?
El IMC es una fórmula que se calcula dividiendo el peso, expresado siempre en Kg, entre la altura, siempre en metros al cuadrado. Una cosa importante que destaca la nutricionista es que no se pueden aplicar los mismos valores en niños y adolescentes que en adultos. “Para calcular el IMC en niños se utilizan los percentiles. Estos son una media en los que se establece el peso del niño y se le relaciona con sus iguales de edad y sexo, dentro de la misma área; y si está en la media, tiene un peso adecuado; si está por encima, habría un percentil alto, por lo que tendrían obesidad, y si está por debajo, se calificaría como un bajo peso”, indica Escalada.
 Para la mayoría de los adultos, un IMC ideal está en el rango de 18,5 a 24,9.




CLASIFICACIÓN DE LA OMS DEL ESTADO NUTRICIONAL SEGÚN EL IMC.



viernes, 24 de abril de 2020

LOS PRIMEROS AUXILIOS EN EL ÁREA DE EDUCACIÓN FÍSICA

LOS PRIMEROS AUXILIOS EN EL ÁREA DE EDUCACIÓN FÍSICA

Introducción. - Se entiende por primeros auxilios aquellos cuidados de emergencia prestados a un accidentado o enfermo durante el tiempo que transcurre hasta la llegada de los Servicios Médicos.
Pese a tener cada vez más medios sofisticados de atención primaria, en muchas ocasiones el tiempo en que tarda en recibir la asistencia se convierte en clave, ya que, puede conllevar consecuencias importantes si no se actúa correctamente.
En este caso nos vamos a centrar fundamentalmente, en los posibles casos de accidente que se pueden presentar en una sesión de educación física, en el aula o en el patio a la hora del recreo.
Premisas básicas de actuación
Existen dos premisas básicas de actuación:
Tranquilidad: Estar tranquilos; con tranquilidad se da confianza al accidentado.
Es de vital importancia mantener la calma y no sobresaltarse ante el problema, ya que, ello causaría más inseguridad al accidentado. En definitiva, hay que dominar la situación y evitar el pánico.
Composición de lugar. Hacer una composición de lugar.
Una vez llegados al lugar del accidente, hay que delimitar la realidad del mismo y sus posibles consecuencias. Dado que cada situación es diferente (no hay dos iguales) debemos tener en cuenta una serie de pautas generales de actuación.
Pautas generales de actuación
Se resumen básicamente en tres: Proteger, Alertar y Socorrer.
Proteger: después de originarse el accidente, debemos procurar que acto seguido no suceda otro como consecuencia de éste o que actitudes improcedentes pueden generar un nuevo problema. Por tanto, hay que hacer seguro el lugar del accidente.
Alertar: en determinadas situaciones será conveniente avisar a otros medios de socorro (Policía, Bomberos, Cruz Roja, Ambulancia, 112…) la persona que alarma debe tener en cuenta a la hora de avisar: el lugar, el tipo de accidente y otros datos relevantes.
Socorrer: hemos de extremar las precauciones a la hora de socorrer, ya que, tenemos que estar completamente seguros de que nuestra intervención mejorará en todo caso el estado del paciente. Si existiesen varios heridos se establecería un orden de prioridad en función de la gravedad del caso.
Primeros auxilios ante las lesiones más frecuentes
Durante nuestras clases e incluso en nuestra vida diaria, nos podemos encontrar ante situaciones a las que debemos dar una respuesta rápida y una actuación adecuada. A continuación, se mencionan una serie de actuaciones básicas de las técnicas de urgencia sobre primeros auxilios vitales que como docentes debemos conocer y saber actuar ante ellos; estos son:
Alteración de las funciones vitales. Con esto nos referimos básicamente a la afectación de la respiración y la circulación sanguínea. Ante esta adversidad comprobaremos en primer lugar el estado de consciencia, la respiración y posteriormente la circulación. Existen dos técnicas de recuperación:
Técnica de reanimación cardiopulmonar básica (R.C.P.). Es una maniobra que se realiza cuando el sujeto no respira, se encuentra inconsciente y su corazón no late. Consiste en abrir las vías aéreas, realizar insuflaciones y compresiones torácicas.
Técnica de respiración boca a boca: si el sujeto no respira mantendremos su cabeza hacia atrás, inhalaremos aire y a través de su boca insuflaremos progresivamente dos veces.
Obstrucción de las vías aéreas: el atragantamiento. En general se produce con la comida o algún cuerpo extraño, puede quedar “encajado” en la garganta, conllevando una obstrucción completa de las vías aéreas o puede que no sea tan grave y la obstrucción sea incompleta. En este caso se animará a que tosa con fuerza para expulsar el cuerpo extraño que obstruye la vía aérea. Si se da el caso de mayor gravedad, realizaremos la maniobra de Heimlich.
De pie no colocamos detrás del accidentado, dándole un abrazo, en esta posición se presiona con una mano cerrada y la otra recubriendo la primera. Se debe apoyar el puño con el pulgar sobre el abdomen y presionar hacia el centro del estómago, justo por encima del ombligo y bajo las costillas de la persona.
Hemorragias. Es la pérdida de una gran cantidad de sangre en un período de tiempo corto, ya sea externa o internamente. Es conveniente elevar la parte del cuerpo lesionada. La aplicación de hielo sobre y alrededor de la herida disminuye la hemorragia al producir vasoconstricción.
Un caso muy común en nuestras clases es, la hemorragia nasal. Para intentar cortar la hemorragia hay que realizar pellizcos suaves en la punta de la nariz para activar los nervios sensoriales que aran detener la hemorragia.
Heridas, cortes y pequeños rasguños. Una herida es una lesión que se produce en el cuerpo. Puede ser producida por múltiples razones, aunque generalmente es debido a golpes o desgarros en la piel. Ante esta situación debemos tener a mano material de curas y lavarnos las manos, para evitar contaminar la herida. En primer lugar, la limpiaremos con agua oxigenada, retiraremos los cuerpos extraños que pudiesen existir, secaremos la herida con gasas y aplicaremos un antiséptico. Como normal general dejaremos la herida al aire libre.
Las quemaduras. Son lesiones producidas por varios factores, como son el fuego, el calor, la electricidad o los líquidos hirvientes. Para atender a personas con quemaduras, lo primero que hay que hacer, es retirarlos de la fuente de calor, para después enfriar la zona afectada (con agua preferiblemente). Si las quemaduras son muy severas, debemos tener precaución, ya que, la ropa puede quedar adherida a la piel.
Vendajes. Se realiza mediante una cinta o rollo de tela u otro material que se puede enrollar alrededor de una parte del cuerpo de diferentes maneras. En primeros auxilios se usan con diferentes finalidades, sujetar el apósito de una herida, ejercer presión sobre una hemorragia, inmovilizar zona afectada y cubrir quemaduras.
Lesiones que afectan a las articulaciones. Esguinces y luxaciones.
El esguince se produce al realizar un movimiento de la articulación más allá de sus límites normales, lo que provoca un estiramiento o desgarro de los ligamentos. Deberemos inmovilizar la articulación, elevar la zona afectada y poner hielo.
La luxación a diferencia del esguince, las superficies articulares quedan separadas y se acompaña de desgarro o rotura de ligamentos.
Fracturas. Los huesos son muy resistentes, pero en determinadas condiciones, ya sea enfermedad o golpe, pueden llegar a romperse. Hay dos tipos de fractura: abierta y cerrada. Actuaremos ante una fractura evitando que el accidentado realice nuevos movimientos (hay que inmovilizar la zona fracturada, en la misma posición en la que nos la encontremos) nos podemos servir de pañuelos, para realizar cabestrillos o de férulas para inmovilizar de forma más compleja.
Pérdida del conocimiento. Es cuando una persona es incapaz de responder a otras personas y actividades. En cuanto el alumno note los síntomas premonitorios, colocarle boca arriba con las piernas elevadas. Tendremos que aflojar la ropa. Si existe pérdida de conocimiento, lo colocaremos en posición de seguridad, manteniendo la apertura de las vías aéreas. Evitaremos aglomeraciones en torno al afectado.
Intoxicaciones. Se producen por exposición, ingestión, inyección o inhalación de una sustancia tóxica. Las intoxicaciones accidentales o voluntarias debidas al consumo de medicamentos son las más frecuentes
Picaduras y mordeduras. Si un animal le muerde o le pica, atienda la herida inmediatamente y lávela bien. De ser necesario, acuda a la atención médica, sobre todo si es alérgico a algún tipo de picadura.

IMPORTANCIA DE LA HIGIENE CORPORAL Y EL DOPING


IMPORTANCIA DE LA HIGIENE CORPORAL
Por salud física. - El cuerpo de los adolescentes está en plena transformación. Comienzan a tener lugar cambios hormonales. Estos llevan a mayor sudoración y a la aparición de nuevos olores. En el caso de las chicas, la mayoría de ellas tendrá ya la menstruación.
- Nuestra piel debe permanecer limpia e hidratada, ya que es una barrera que nos protege de posibles infecciones.
El polvo, el sudor, así como el calor, son algunos de los factores que favorecen el desarrollo y la multiplicación de microorganismos.
Por salud mental:
- Cuando uno está limpio y libre de olores desagradables se siente mucho más seguro de sí mismo. Esto es muy importante para las relaciones sociales.
Por estética:
- Una buena higiene es imprescindible para mantener una buena imagen corporal.

Recomendaciones para el cuidado corporal. -
1- Comer bien, sobre todo frutas y verduras. Hacer tres comidas al día.
2- Beber mucha agua.
3- Ducharse todos los días, lavando todas las partes del cuerpo. Todas son igual de importantes. Si se hace alguna actividad física, debes ducharte después de esta.
El cuero cabelludo suele producir más grasa durante la adolescencia. Es recomendable que los chicos y chicas laven su cabello con champú siempre que lo tengan sucio.
Es bueno lavar la cara y cuello con agua y jabón, no solo para mantenerlo limpio, sino también para evitar espinillas o un exceso de acné.
Después de la ducha secarse muy bien, incidiendo en los pliegues y en los pies.
4- Limpiar diariamente las uñas y cortarlas con frecuencia.
5- Usar desodorante en las axilas y talco en los pies si estos sudan mucho.
6- Usar ropa limpia y no apretada. Evitar usar ropa interior y zapatos de otras personas.
7- Durante la adolescencia se completa la dentición permanente. El aumento de ciertas hormonas y la acumulación de comidas favorecen el desarrollo de caries y enfermedades de las encías.
Cepillar los dientes tres veces al día, después de cada comida, y la lengua una vez al día.
Usar hilo dental para retirar los restos de comida que quedan entre los dientes y las muelas.
Restringir la ingesta de dulces y refrescos. El azúcar de estos favorece la producción de caries.
No fumar. La nicotina mancha los dientes y los debilita.
No olvidar las visitas periódicas de revisión al dentista.
8- Realizar algún tipo de actividad física, al menos tres veces por semana.
9- Dormir al menos 8 horas diarias.

martes, 21 de abril de 2020

LA IMPORTANCIA DE LA HIDRATACIÓN EN LA ACTIVIDAD FÍSICA.

BENEFICIOS DE LA HIDRATACIÓN EN LA ACTIVIDAD FÍSICA

BENEFICIOS DE LA HIDRATACIÓN EN LA ACTIVIDAD FÍSICA
La actividad física se reconoce hoy en día por todos los expertos como una herramienta básica de promoción de la salud. En efecto, realizar algún tipo de ejercicio conlleva una indudable mejora para nuestra salud física y mental.
Para estar sanos, es necesario realizar una actividad física adecuada a nuestra edad y a las condiciones específicas de cada persona, alimentarnos de forma equilibrada y estar bien hidratados.
La práctica del ejercicio conlleva un aumento de la sudoración y por lo tanto un incremento de la necesidad de agua en nuestro organismo. Llegados aquí, parece evidente que al igual que hacemos las recomendaciones dietéticas basadas en la variedad, calidad y equilibrio de los alimentos que ingerimos, también será necesario vigilar la cantidad y calidad de lo que bebemos.
Para un adulto, la ingesta de agua recomendada en condiciones normales es de alrededor de 2 litros diarios, pero esta cantidad puede ser muy superior en caso de clima adverso (mucho calor) y con la práctica de una actividad física intensa.
Existen varios factores que influyen directamente en las cantidades a ingerir como el tipo y duración de la actividad física, las características del ambiente y las cualidades propias de cada individuo.
Más de un 60% de nuestro organismo está compuesto por agua. Al realizar cualquier actividad física, se pierde parte de ésta a través del sudor, por ello, es muy importante beber agua antes, durante y después de la práctica de deporte.
La actividad física es uno de los factores más determinantes en la pérdida de agua, por ejemplo, tras correr una hora nuestro organismo puede perder alrededor de 1.8 litros, 0.5 litros después de una hora de natación, 1.5 litros después de un partido de fútbol o baloncesto o 1.8 litros después de una hora jugando al tenis.
No debemos olvidar que las necesidades hídricas pueden variar en cada individuo de acuerdo con diversos factores como: la edad, el sexo, la intensidad y duración de las posibles actividades físicas que realicemos, las altas temperaturas y la humedad ambiental, el tipo de ropa y la tasa de sudor individual de cada persona. Todos estos factores condicionan la cantidad de agua que deberíamos beber diariamente, hasta el punto de llegar a incrementar entre dos y seis veces las necesidades hídricas diarias de nuestro organismo.
Cuando no se repone el líquido perdido durante el desarrollo de una actividad física o deporte se llega a un estado de deshidratación que puede desembocar en efectos secundarios que repercuten, no sólo en la disminución del rendimiento físico sino tener graves consecuencias para nuestra salud, como el golpe de calor.
Por tanto, mantener unos hábitos y pautas de hidratación adecuados, juegan un importante papel en el desarrollo de cualquier actividad física o deportiva, pues mediante ella se:
Facilita el transporte de nutrientes, vitaminas y minerales por el organismo.
Activa las enzimas esenciales para suministrar la energía que necesita el cuerpo.
Favorece la eliminación de impurezas y toxinas del organismo.
Lubrica y proporciona soporte estructural a los tejidos y articulaciones.
Además, mantener un equilibrio hídrico constante durante el desarrollo de cualquier actividad física o deportiva, tiene un papel de vital importancia en la regulación de la temperatura corporal, ya que durante el ejercicio físico entorno al 75% de la energía empleada se disipa en forma de calor y, gracias a la evaporización del sudor a través de la piel, el cuerpo es capaz de mantener la actividad muscular sin producirse una elevación excesiva de la temperatura corporal.
Por lo tanto, mantener una adecuada hidratación antes, durante y después de la realización de la actividad física es esencial para la práctica responsable y segura de cualquier deporte y lograr así un mayor desempeño físico. Lo recomendable seria:
Antes: 500 ml 1-2 horas previas.
Durante: 100-200 ml cada 15-20 minutos.
La deshidratación puede provocar una disminución del rendimiento físico y un aumento del cansancio. Por ello, para una práctica responsable de ejercicio físico, hay que estar atento al peso corporal:
Si haciendo deporte has perdido rápidamente hasta el 1% de tu peso, notarás como aparece la sensación de sed, esto es ya un síntoma de alarma.
La pérdida del 2.8% del peso corporal conlleva una disminución del rendimiento físico en un 20 a 30%, aumento del cansancio y reducción del tiempo de respuesta.
Una pérdida de peso del 10% conllevaría la necesidad de asistencia médica inmediata.
La ausencia de un 10 a 15% del agua corporal total, supondría incluso riesgo de muerte.
PRINCIPALES SÍNTOMAS DE DESHIDRATACIÓN
Además de la sed, otros indicadores de deshidratación son: cansancio, debilidad, taquicardia, calambres musculares, somnolencia, vómitos y escasa orina y de un color un tanto oscura
DESHIDRATACIÓN LEVE
La sensación de sed es ya un síntoma de alerta que activa nuestro propio organismo para indicarnos que el cuerpo está deshidratado. Este síntoma puede ir acompañado de pérdida de apetito, malestar, fatiga, debilidad y dolor de cabeza, y supone la pérdida de entre el 1 y el 5% de nuestro peso corporal.
DESHIDRATACIÓN MODERADA
Tener la piel seca o con pérdida de elasticidad, escasa producción de orina o que ésta sea de un color oscuro, son síntomas que nos indican que nuestro organismo ha perdido entre un 6 y un 8 % de nuestra agua corporal.
DESHIDRATACIÓN SEVERA
Sentir espasmos musculares, problemas de equilibrio, confusión mental, dificultad para hablar, así como aumento de la frecuencia cardíaca y de la temperatura, nos indican que el organismo ha perdido entre un 9 y un 11% de nuestra agua corporal.